El descubrimiento


delle grotte

Podemos afirmar con certeza que una investigación sistemática de espeleólogos y geólogos en la zona de Frasassi ha tenido sus inicios en el 1948, gracias a la actividad del Grupo espeleológico marchigiano de Ancona. Sin embargo, debe recordarse que también en el período comprendido entre las dos guerras existieron algunas exploraciones e investigaciones de estudiosos de prehistoria y ciencias naturales, pero fueron episodios esporádicos.

Precisamente en el 1948 y, más precisamente, el 28 de junio, Mario Marchetti, Paolo Beer y Carlo Pegorari del antedicho Grupo espeleológico descubrieron la entrada de la Gruta del Río. Numerosas exploraciones y descubrimientos serán puestos en práctica en la zona, gracias a los Grupos Grutas del Club Alpino Italiano (C.A.I) de Jesi y Fabriano. En el 1966, un componente del Grupo Espeleológico de Fabriano, Maurizio Borioni, encontrará en el interior de la Gruta del Río otra bifurcación, de más de un kilómetro de longitud. Desde entonces las exploraciones y las investigaciones fueron más asiduas y entusiasmantes. Cinco años después, en julio de 1971, un nuevo descubrimiento. Esta vez sólo algunos jóvenes de Jesi se encontraron frente a una apertura estrecha de la cual emanaba una importante corriente de aire. Ellos son Armando Antonucci, Mauro Brecciaroli, Mauro Coltorti, Mario Cotichelli, Massimo Mancinelli, Giampiero Rocchetti y Roberto Toccaceli. Trabajan durante un mes para ampliar el pasaje estrecho y el primero de agosto siguiente superaron aquella que será definida el “Estrechamiento del escarabajo”: Se abrirán ante los ojos de los jóvenes unos cinco kilómetros de nuevas cavidades, con un conjunto de conductos subterráneos, pozos e imponentes túneles, en el interior de los cuales encontrarán rastros de animales conservados a través de milenios. Los descubrimientos de este año de fortuna no terminan aquí.

El primer rastro del descubrimiento más importante, el de la Gruta Grande del Viento, se realizará el 25 de septiembre del mismo año 1971, cuando Rolando Silvestri del Grupo Espeleológico Marchigiano Club Alpino Italiano de Ancona, atravesando las pendientes norte del monte Vallemontagnana, descubrió una pequeña entrada. Con la ayuda de algunos amigos logró abrir un paso en una pequeña sala. La desilusión por el pequeño descubrimiento fue acompañada casi inmediatamente por la esperanza de que existiera algo mucho más grande. En la pequeña sala, en efecto, existían numerosas aberturas de las cuales desbordaban corrientes de aire. Después de una laboriosa obra de excavación, que durará algunos días, se encaminaron en un estrechamiento y desde aquí se deslizaron en dirección del borde de un vacío. Tiraron una piedra en el vacío y se dieron cuenta de la amplitud y de la profundidad de la gruta. Su cálculo, no lejano de la verdad, fue de más de cien metros. Un descubrimiento increíble que creó enorme entusiasmo entre los miembros del grupo. La maravillosa gruta Grande del Viento fue entregada de este modo a la admiración del hombre. El problema pasó a ser tratar de penetrar en la cavidad y llegar al fondo. En tiempos rápidos se dotaron del equipamiento necesario y, con una nueva expedición, descendieron en la enorme gruta de abajo que recibirá el nombre de “Abismo Ancona”. Las luces de los espeleólogos de Ancona pusieron inmediatamente en evidencia el esplendor y la belleza singular de este nuevo ambiente. El descubrimiento fue difundido y hecho conocer también a través de la prensa. Continuaron y se intensificaron las actividades del Grupo Espeleológico de Jesi y del Grupo de Ancona, el primero en la Gruta del Río y el segundo en la Gruta Grande del Viento. Su objetivo era aquel de encontrar la conjunción, la vía de comunicación entre las dos cavidades que éstos consideraban que debían existir. Su convicción y su laboriosa búsqueda será realizada unos dos meses después, el 8 de diciembre, pero serán algunos espeleólogos del C.A.I. de Fabriano a conducirse tras las huellas de los espeleólogos de Ancona en la Gruta Grande del Viento. Éstos dieron también un nombre a aquel paso: “Conducto de los habitantes de Fabriano”.

Las dos enormes grutas pasaron a ser, de ahora en adelante, un enorme laberinto de ambientes subterráneos que se subsiguen incesantemente por más de trece kilómetros. Sólo los espeleólogos, con equipamientos particulares y con tantas dificultades, pueden explorar en su totalidad este estupendo mundo subterráneo; a los demás sólo quedan las fotos, si bien hermosísimas. A fines de 1972 se constituyó el “Consorcio Frasassi” con el objetivo de salvaguardar y valorizar las grutas de Frasassi y el territorio municipal donde se encuentran. El Consorcio fue constituido entre el Municipio de Genga y la Provincia de Ancona. Fue construido un túnel de más de 200 metros, que conducía hacia la entrada de la Gruta Grande del Viento, y después en el interior se trazó un cómodo recorrido de unos 600 metros. Se otorgó el encargo a Cesarini di Senigallia de realizar la iluminación quien lo hizo magistralmente. De este modo se habían constituido las condiciones mínimas para que los turistas pudieran visitar una de las partes más bellas de la Gruta Grande del Viento. La apertura fue el 1 de septiembre de 1974, desde entonces numerosos turistas siguen visitando estos lugares encantadores donde pueden apreciar la belleza, el esplendor y la majestuosidad de la naturaleza.

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